Eleciones en la FUL – Relato de un despelote

LA DEPURACION

Poco antes de la instalación de la asamblea, hubo incidentes y amagos de trifulcas perpetrados por bandos opuestos de estudiantes en el paraninfo y por los corredores de la U y hasta se violentaron las puertas e hicieron añicos los ventanales de las oficinas de la FUL.

Algunos de los militantes mas avezados de las “masas enardecidas ” se habían congregado desde tempranas horas de la manana, mientras esperaban las ordenes del día, rumiaban acaloradamente como toros de lidia por las las dehesas circundantes a la facultad de derecho poco antes de irrumpir en los reducidos ambientes de la federación universitaria local.

Una vez abiertas las puertas, ingresaron a empellones como un tropel de custodios, según ellos a salvaguardar los restos de la autonomía universitaria y evitar que los malmandados del “comité electoral” fraguasen el futuro del estudiantado detrás de bambalinas y entre gallos y medianoche.

La verdadera razón sin embargo, era que todos querían estar en alma y cuerpo presente durante la presentación de “planchas” y escuchar de voz propia las virulentas acusaciones, los entredichos y los dimes y diretes durante el zafarrancho previo a la depuración de listas de los candidatos.

La “depuración de candidatos” aparte de ser un ademan de praxis política, al decir de los iluminados, era una ceremonia de profilaxis ideológica en si misma, porque permitia inyectarle una dosis de penicilina a cualquier infección tildada de desviación política, dicho de manera más cristiana , no era otra cosa que una exhibición semi publica del acto vernacular de “ventilar los trapitos al sol” ante una juntucha moralista dispuesta a penalizar hasta el derecho constitucional de echarse un pedo contra-revolucionario.

A pesar de la mojigateria de la purificación intelectual y de su mision de cancerbero de las ideas, esta servia para filtrar como en un embudo a falsos dirigentes e identificar a los que tenían cola de paja y esqueletos en el closet, era pues en consecuencia, una oportunidad ideal para desempolvar olvidados agravios, responder a injurias de mala leche e inquinas llenas de acusaciones y vilipendios, pero sobre todo, servia para saldar viejas cuentas y avivar nuevos antagonismos.

Una vez instalados, los comités de depuraciones eran más temibles que la mismísima santa inquisición de Torquemada puesto que hasta el inocuo crimen de matar a una mosca te podía enviar a la guillotina, estos tribunales del santo oficio al final no eran otra cosa que un avispero de chismes y conjeturas cuyos edictos buscaban debilitar la oposición y el debate político, eran sin embargo, bien ecuánimes pues eran como “echar caca al ventilador” para que la mierda salpique indiscriminadamente a todos por igual, a justos y a pecadores.

Luego de escuchar las argumentaciones depurativas, se separaba a los culpables acusados de posturas anti autonomistas y se los fusilaba ideologicamente en el paredón de la ignominia en frente de sus correligionarios y a manera de escarmiento, a sus cadáveres políticos se los colgaba de la baranda adyacente a las oficinas de la FUL ante la aprobación delirante del vulgo requete-revolucionario que como en el coliseo romano clamaban a gritos la muerte de los gladiadores.

Los veredictos de las cortes protectoras de la virginidad del pensamiento eran inapelables, cosa que, si a uno lo achacaban de entretener teorías vanguardistas lo acusaban de herejía política y si lo pescaban andando con vaquero marca Levis o con anteojos RayBan lo tildaban de pretencioso y “capitalista bien vestido” ambos delitos acarreaban la condena de morir en la hoguera del infundio.

El estigma de haber sido “depurado” era virtualmente imposible de sacudirse y cargar con semejante mancilla implicaba que uno termine como un eunuco político por el resto de su vida.

Pasado el sangriento ritual, a los que se libraban de la purga se los declaraba probos e idóneos y sin más tramites se procedía a la aprobación de las listas de candidatos de los frentes en pugna con la aquiescencia casi unánime de los delegados y para tal efecto se dejaba todo más claro que agua y como constancia de lo sucedido se firmaba al pie del documento el acta de declaración de las elecciones para la FUL, lo que inmediatamente desataba la carrera electoral y el principio de una fiesta descomunal y pagana más conocida como la campaña.

A BOCA CERRADA NO ENTRA MOSCAS

Al oír las veinte y un mil huevadas que los imberbes políticos estaban balbuceando al tratar de dotarle de una lógica coherente a la necesidad ineludible de realizar unas elecciones verdaderamente autonomistas, las que al mismo tiempo sirvan de epitafio y sepultura a los resabios de las dictaduras que aún se podía oler en el ambiente, se le salió su Demóstenes criollo, a quien Cicerón había llamado el “orador perfecto” y en un arranque de valentía pidió la palabra.

Pasaron unos minutos antes que le concedan la petición pero para él fue como si el tiempo se hubiera detenido en el medio de la tarde, ante la posibilidad de que le emboquillen el micrófono se arrepintió de haber abierto el hocico y quiso escapar como alma que se lleva el diablo, pero no pudo porque la puerta ya estuvo bloqueada por el tumulto de amotinados que estaban apiñados como racimos de uva impidiendo hasta el paso inerme de los rayos de luz.

Al no poder salir de la sala deliberante, se quedo inmóvil como una estatua, casi paralizado por el terror de saberse en frente de una jauría de avezados políticos que sin duda escrutarían hasta él más mínimo detalle el contendido de su discurso, muy a duras penas, se metió por debajo la mesa de ping pong que estaba en el medio de la sala y se puso a rezar y a rogar a los santos del habla para que le trague la tierra.

De pronto, una voz aguardentosa salio del altavoz que estaba colgado en la pared e hizo retumbar hasta los cimientos de la sede y partió en dos la quietud de sus ruegos, el vozarrón anuncio con la parsimonia de dirigente sindical las cuatro palabras más temidas de la política criolla: “compañero tiene la palabra”, el eco de esas trepindates palabras lo saco de su estado abulico y casi le dio un sincope cardíaco.

Un silencio parecido al de los sepulcros inundo los salones de la FUL cuando le pusieron el micrófono en las manos, le dio una tembladera brutal que dejo caer el instrumento de su suplicio tres veces porque nunca antes había tenido la osadía de hablar en publico, el único sonido que amenazaba con romper la expectativa que sostenia en vilo a los presentes eran las palpitaciones de su taquicardia que sonaban como un traqueteo sin ritmo.

Casi muerto en vida, finalmente, saco fuerzas de la nada y se paró en la tarima frontal cerca de la puerta principal y vio de soslayo por el dintel de una de las ventanas como el último rayo del sol se escondía en la cima de la montaña de plata y oscureció en menos de que cante un gallo y eso le dio la fuerza suficiente para continuar.

Recupero su aliento confiscado por el espanto y se prometió a si mismo que llego la hora de mandarse la madre de todos los discursos, extrajo de su bolsillo un cuaderno de hojas ya amarillentas donde había anotado un montón de frases y palabras rotas y los pormenores de diatribas incompletas que había escuchado en tantos mitines y en incontables reuniones clandestinas y en otras arengas políticas a las que había asistido en sus años aún todavía mozos.

Pese a que padecía de un tartamudeo hereditario comenzó a repetir como un disco rayado toda esa enredadera de vocablos y enunciaciónes incongruentes sin pies ni cabeza, que mas que una homilia politica parecia un genocidio oral de verbos y gerundios, tal fue la recitacion de esos parrafos disfrazados de alegato político que casi rompe las membranas de los oídos incultos de los presentes.

Nunca antes se había escuchado semejante diatriba carente de propiedades performativas, mucho tiempo después se descubriría que el orador había utilizado una técnica que dejo pasmada de asombro a la concurrencia y pese a que ese mamarracho de discurso no tenia ni un ápice de contenido ni de forma lo vitorearon y lo sacaron en hombros como a un caudillo, lo ovacionaron hasta perder el habla y lo aplaudieron a tal extremo que la muchedumbre casi pierde las manos en el intento.

LOS FRENTES ESTUDIANTILES – UN PUPURRI DE SIGLAS Y PERSONAJES 

Esa tarde, en la reunión de la FUL, estaban presentes todos los delegados y representantes de los partidos políticos y frentes universitarios del espectro politico boliviano.

Una vez iniciada la reunión, se dio lectura al orden del día e inmediatamente se procedio a la tradicional “pasada de lista” sin ningún orden en particular.

Compañeros del Frente Estudiantil Revolucionario, dijo una voz, Presentes! gritaron desde el fondo de la sala.

A los miembros del FER, se los conocía popularmente como “guerrilleros de escritorio” les pusieron ese sanbenito porque todos sabían que jamas habían ido a la selva y mucho menos a las gélidas montañas a poner en la practica las directivas del ELN y del PRTB que eran los padrastros ideológicos de sus extremas posturas.

Los militantes de este grupo se suscribían, aunque solo en papeles, a la teoría de la solución de la toma del poder por vía de la revolución armada y eran furiosos evangelistas de las entelequias foquistas de la década de los sesenta y lo reflejaban de manera obligada en los panfletos y en sus discursos durante la contienda electoral.

Se los llamaba también “pirotécnicos de salón” porque, que se sepa, ninguno de estos querubines románticos de la pólvora y el metal ni siquiera sabían la diferencia entre gatillos y cuetillos, peor aún, estos lampiños llulla guerrilleros ni pistolas o chisguetes de agua sabían disparar y si lo hacían, lo hacían con mucha gracia y con imperfecta precisión en los carnavales de febrero y en las ch’allas de compadres y comadres.

A pesar de su inexperiencia en las rutinas y faenas guerrilleras enarbolaban sagradamente las banderas de la tragedia de Teoponte y Ñanacahuazú en cada reunión y en su propaganda invariablemente la imagen del Che siempre venia en primera plana.

Los militantes de este frente se habían pertrechado por años en la facultad de Economía a la que controlaban como si fuera su monopolio y es nomas justo reconocer que ganaban las elecciones de esa facultad con una frecuencia impresionante.

En la reunion estuvieron presentes también los pupilos de Guillermo Lora, miembro fundador del POR, quien según las lenguas viperinas de sus mismos correligionarios, era más intransigente y testarudo que un comisario rojo de la revolución de octubre a tal punto que no se desviaba ni un milímetro de los postulados de la cuarta internacional y es por eso que actuaba y pensaba como un hijastro del mismo León Trostsky.

El troskismo como corriente ideológica tenía en el URUS (Unión Revolucionaria Universitaria Socialista) a su frente como cabeza de playa en las luchas universitarias, estos Troskos como eran afectuosamente llamados siempre estaban en desacuerdo con todo y con nada al mismo tiempo porque seguían al pie de la letra su principal consiga que decía: “Declaramos que: independientemente de quien gane las elecciones incluyéndonos nosotros ya estamos en desacuerdo total con sus posiciones pequeñoburguesas” y lo decían sin ningún tapujo inclusive antes de que las elecciones hubieran empezado o emitido el primer voto.

La militancia total de los troskos se podía contar con los dedos de la mano porque no llegaba a más de una decena en sus mejores tiempos y estaba mayormente compuesta por desorientados pelagatos que obedecían a ciegas las ordenes de sus dos principales dirigentes que al juzgar por sus nombres de guerra más parecían miembros de un zoológico que dirigentes estudiantiles.

Estos dos camaradas de apariencia proletaria eran el Sapo y el Cocodrilo, el segundo, un sucrense un tanto tocado, y el primero un vociferador de plana mayor, ambos fueron estudiantes eméritos y decanos de la facultad de Ingeniería , el primero estudiaba minas y el segundo civil.

Dicen las conjeturas y lo corroboran los archivos de la universidad que lograron salir de ingenieros por fatiga de los catedráticos y porque en la oficina de admisiones ya estaban cansados de ver sus caras durante por más de 15 anos que les duro sus “estudios”.

No había reunión política si faltaban los del Frente Autonomista Estudiantil. El FAU, era la avanzada estudiantil del PCB (Partido Comunista Boliviano, linea –Moscú) estos “comunachos” tenían bastante influencia en la vida política de la Universidad por esa época y eran bien conocidos por su organización férrea y dogmática.

Tenían bastante éxito, porque entre otras cosas, estaban operando políticamente en las universidades desde el año cincuenta cuando se fundo el PCB dos años después de la revolución del 52, tal era su influencia que desde esas épocas tenían como su feudo político al sindicato de trabajadores administrativos y en gran parte y de manera intermitente controlaban el rectorado y varias de las decanaturas.

Cuando estaban en el poder, en la imprenta de la Universidad, la que se suponía solo debería de imprimir materiales correspondientes a la vida universitaria, los del BOA (Brigada Oscar Alfaro) que era su brazo propagandístico imprimían miles de panfletos y hasta periódicos enteros que luego distribuían sin ningún complejo ni culpa en los sindicatos, en las plazas y hasta en el boulevard y obviamente durante las elecciones estudiantiles eran estos estamentos quienes les proveían de pertrechos y menesteres para avanzar su causa dentro y fuera de la U.

Como clásicos comunistas de tendencia “pro-moscu” siempre veían con desprecio a cualquier otro grupo que no este asociado con las directivas emanadas del buró político del comité central del partido comunista de la URSS y si no estaban 100% casadas con el Marxismo-Leninismo, peor aún, les tachaban de amarillos, de fachos contrarrevolucionarios y cuanta denominación pecaminosa existente en el léxico politiquero de la época.

Lo más cómico, era que chantaban adjetivos de contrarrevolucionarios y revisionistas a diestra y siniestra a todo aquel que cruzara la calle en sentido contrario, como si ellos hubieran sido los inventores de las fraguas y rebeliones o que fuesen los nietos de Lenin o descendientes de Rasputin y más chistoso aun, vociferaban como si ellos hubieran patentado y descubierto las revoluciones y hasta decían ser los propietarios de los derechos de autor de los compendios de Marx y Engels.

Para la juventud comunista mejor conocida como “la jota” de ese tiempo, el ser marxista – leninista, era la única vía para llegar al paraíso de los proletarios y esas teorías que ellos defendían con uñas y dientes hasta el delirio eran como sus orgasmos ideológicos que nuca tuvieron.

La instauración del comunismo para esos camaradas era la única medicina social que curaba todo mal habido y por haber y para tal efecto, como parte de su táctica y estrategia despotricaban en contra de todas las corrientes y hasta hacían escarnio de las doctrinas de la iglesia y sus seguidores, a tal punto que los menospreciaban por llevar rosarios y pendientes de cruces en sus pechos dejando al descubierto su carácter cristiano y católico y los recriminaban por no llevar colgado el consabido martillo y la hoz, símbolos mundiales del comunismo soviético.

A ocultas sin embargo, con la excepción de pocos, lloraban como magdalenas cuando perdían las elecciones y se persignaban disimuladamente al pasar por las Iglesias cuando había golpes de estado y gasificaciones en las calles.

Pero a los que más odiaban eran a sus primos hermanos los del FUA (Frente Universitario Autonomista) quienes como para matarlos de rabia y para confundir a las “bases” habían simplemente trastocado las siglas de FAU por la de FUA y fue así, que hasta un par de veces llegaron a ganar alguna que otra elección debido a la confusión de siglas.

Los del FUA eran de la linea de Mao y eran la expresión del PCBML -linea Pekin- y aseguraban que se habían separado del ala contrarrevolucionaria del PCB porque a estos no les interesaba la revolución cultural ni los tratados de Federico Escobar Zapata (el machu moreno).

Sin embargo, para los militantes de la Jota, los del FUA fueron sus enemigos acerrimos sin importar el hecho de que eran como gatos siameses porque habían sido paridos por la misma ideología. A pesar de su parentesco a ” los chinos” como los llamaban despectivamente, en las asambleas los tachaban de mencheviques y revisionistas y cuanta denominación cojuda se les ocurría.

En la asamblea también estuvieron los del PS1, representados por su frente T-SUR (Trinchera Socialista de la Universidad Revolucionaria). Estos fueron como aves peregrinas de paso y de vuelo ligero, llegaron por un tiempo haciendo ruido y luego desaparecieron en el anonimato del desinterés.

Sin embargo, no seria justo desconocer que por un tiempo llegaron a controlar gran parte del las universidades y hasta la CUB (Confederación Universitaria Boliviana) más por lo novedoso que por el rigor científico y popular de sus doctrinas socialistas.

Ademas, tenían en su líder Marcelo Quiroga Santa Cruz asesinado cruelmente por la dictadura de Garcia Mesa a un gran patriota y revolucionario cuya honestidad y perseverancia les gano miles de adeptos y encendió una causa que lamentablemente se fue apagando poco a poco.

Y por último aunque no necesariamente en ese orden, estuvieron presentes los militantes del MIR (antes de su división, valga la aclaración) con su frente el FURA (Frente Universitario Revolucionario Autonomista).

ANATOMIA DE LA PROPAGANDA

La Brigada Jorge Rios Dalence (JRD) fue el ala propagandista del MIR, se la llamó así, en honor al dirigente Mirista Boliviano más conocido como Chichi Rios asesinado en Chile por las huestes de Pinochet durante la caída de Allende.

Para encarar las elecciones, el FURA, había dividido en tres a la célula de la JRD, al primer grupo de militantes se les encargo el deber de ir a visitar cada sitio de construcción y “hacerse“ regalar bolsas de cemento usadas, las que luego servirían como una especie de lienzos para pintar nuestros murales y escribir nuestras consignas.

Al segundo contingente, se le dio la tarea de ir a confiscar polvos de añil negro y anaranjado que eran los colores oficiales del frente en el mercado Chuquimia y procurarse una buena cantidad de brochas y pinceles pues estos serian los instrumentos principales de nuestra victoria electoral.

A las compañeras mujeres que conformaban el tercer grupo, se les encomendó la tarea de preparar una cocción de harina blanca con azúcar de caña llamada engrudo, la que serviría para pegar las bolsas de cemento una por una como si fueran serpentinas y alisarlas con planchas de metal para escribir en ellas las consignas más hermosas que jamas se habían escrito en ninguna campaña política.

Se las asigno ese deber revolucionario no porque los militantes masculinos del FURA fueran machistas, sino todo lo contrario, las encomendaron ese trabajo casi anónimo porque tenían una mano genial para la cocina y porque generalmente cuando los varones preparaban el engrudo lo hacían muy espeso o lo quemaban lo cual demostraba que eran inservibles hasta para preparar un simple menjunje.

El FURA y por ende el MIR gracias a gran su sentido estético y de innovación, que al final llego a ser su sello de calidad, cambió para siempre la manera de hacer propaganda y panfleteria en la U y fuera de los confines de ella.

A diferencia de los del PCB-BOA, y otros grupos tradicionalistas que pintaban las paredes de los suburbios con efigies de caras de mineros bifurcados y con los consabidos puños cerrados y con consignas de solidaridad con revoluciones de otros continentes o con prosas viejas de la guerra fría y con cuanta causa geopolítica de expansión la URSS estuviera sumergida.

Por el contrario, el MIR y su brigada JRD, empezó a pintar murales gigantes con colores prestados del arco iris, las que una vez concluidas parecían obrados de Diego de Rivera o de Solon Romero, no solo en las paredes de los centros de conspiraciones como los cuarteles, pero también en las paredes humildes de las casetas de los campamentos de mineros , en los sindicatos de obreros y en los mercados de campesinos y hasta en los mismos cielos del atardecer citadino.

En casi todas las esquinas de la ciudad los dueños de las casas hacían fila esperando su turno para que les pintasen sus moradas y así convirtieron la ciudad en un lienzo infinito reivindicando causas bolivianas, tales como el reclamo de una salida al mar cada 23 de marzo y cárcel para los asesinos de los mártires de la calle Harrington.

Los de la JRD habíamos experimentado con colores, con sombras y perspectivas tanto así que nuestros murales y cuadros parecían verdaderas obras maestras pinceladas por el propio pueblo porque en sus tonalidades brillantes festejábamos las luchas y las danzas fantásticas del compromiso social de la juventud para con el pais asediado por los espectros de golpes y violaciones permanentes de sus instituciones democraticas.

Tan imaginativa fue nuestra operación electoral, que hicimos portavoces oficiales de nuestro discurso y panfleteria a Mafalda y su clan de amigos quienes en su tiempo fueron el espejo de la clase media latinoamericana y de la juventud progresista.

Aún deben quedar por ahí ocultos en los resquicios de las memorias, esperando un nuevo mañana los pasquines que imprimimos con la genial Mafalda quien como nadie nos enseño la siguiente verdad:

“Como siempre: lo urgente no deja tiempo para lo Importante.”

EL ACTO ELECTORAL EN SI MISMO – MEMORIAS DE UN DESPELOTE

Durante la campana electoral se empapelaba a toda la universidad por dentro y por fuera, no se dejaba ni un milímetro de pared o de espacio vital sin que se la haya pintarrajeado con consignas de revoluciones propias y ajenas, con declaraciones de amor eterno y juramentos de lealtades que los militantes habían garabateado en sus cuatro caras y con los infaltables dibujos de efigies de Lenin, Mao y la iconica imagen del Che y por supuesto con la sonrisa de la magnífica Mafalda que era la reina del fandango.

Tanta era la urgencia de establecer y reclamar derechos de propiedad en las paredes de la”U” que este periplo se convertía era una lucha contra el reloj entre los más dedicados militantes que hasta dormían en los pasillos de los corredores para garantizar un espacio vital y así poder “engrapar” sus papeletas y letreros antes del cierre de campaña.

Como siempre, los del FURA se salieron con la suya e inventaron la manera de sacarle provecho hasta a los techos y los pisos de los aposentos universitarios.

Fue la primera ves en la historia de la UATF que el FURA llegó al descolgar desde el techo del atrio principal sostenido por alambres desde las cuatro esquinas un gigantesco trapecio que daba vueltas por efectos de gravedad y en la que se podía mirar y leer sin impedimento alguno toda la propaganda del MIR, y como por arte de magia, todo esa narrativa se repetía en las baldosas del suelo cuando salia el sol pues con su reflejo iluminaba a la manera de un caleidoscopio los versos multicolores de una revolución prometida.

Finalmente, después de tantos preparativos, después de sendas trasnochadas y peleas de tintas y brochas, el día de las elecciones llegaba. Sin lugar a dudas, este era el día más esperado porque la “U” se convertía en la fiesta más grande de la ciudad.

Alrededor de las 10 de la mañana, empezaba el despelote y en cuestión de un par de horas una atmósfera similar al de sodoma y gomorra se apoderaba de la casa mayor del estudio.

A los estudiantes se les subía la adrenalina a chorros con tan solo pensar en el desbarajuste que las votaciones significaban y excitados por el clímax inminente de la joda corrían hasta el segundo piso a botar sus lapices y calculadoras desde los balcones y a desojar sus carpetas de apuntes como mixturas carnavaleras y como un testimonio de independencia intelectual ahí mismo se cagaban en la tapa en las asignaturas académicas y les importaba un comino los ruegos y las posibles represalias de los catedráticos.

Era como un feriado parcial porque solo se “hacia que pasar” clases durante la mañana debido el ajetreo y el bullicio insoportable en los corredores lo que hacia imposible la concentración en los deberes y por las tardes ni para que decir puesto que en las aulas se instalaban las ánforas y no se permitía ni el paso de las sombras para prevenir cualquier atentado de fraude, que como de costumbre los perdedores se unirían en un solo bloque y acusarían que se cometió un latrocinio y de esa manera tratarían de anular las elecciones.

Los militantes y simpatizantes de los frentes minoritarios y partidillos políticos en pugna llevaban a sus amigos, a sus parentulas y a cuanta “cara conocida” que pasaba por la acera a fin de hacer números y demostrar tenían un gran arrastre y algunos de los más atrevidos hasta a sus grupos de choque desplegaban en las cuatro esquinas en caso de que se arme una trifulca entre los contendientes.

Había de todo como en un mercado abierto, como en la torre babel se parloteaban miles de lenguas políticas y se utilizaban subterfugios propios de los circos para gana adherentes….era un verdadero arca de noe repleto de animales políticos en pugna….

Para el efecto, los del PCBML fieles a su procedencia oriental habían traído a 5 karatecas cinturones negros del barrio Chino de La Paz como guardaespaldas y sobre todo para evitar cualquier despelote, mientras todo permaneciera tranquilo, para ganar los votos de los estudiantes, los karatecas leían el horóscopo y repartían galletas de la fortuna.

Los proletarios del POR-URUS para alegrar el ambiente se trajeron al único violinista que pudieron conseguir por falta de recursos económicos, al violinista del tejado que se apareció con su stradivarius de tercera mano y como anticipando su derrota se los tocaba unas sinfonías fúnebres de Chopin en el sótano del edificio muy apartado del bullicio y el fiesterio pequeñoburgués que se estaba desatando en el atrio principal.

Los militantes del FER se habían atrincherado desde la madrugada en el tercer piso, en los pasillos de la facultad de economía que era donde dominaban y por órdenes y mando de sus dos comandantes Vac y Payaso se habían dejado crecer la barba, para dar una apariencia más legítima a su causa vinieron ese día disfrazados con uniformes verde olivo, con boinas negras y estrellas solitarias y armados hasta la coronilla con chisguetes de plástico y balas de caramelos lo que les daba la feroz apariencia de ser los hijos olvidados de Fidel Castro.

Para darle más sabor a la jauja, la comandancia del FER conmino al insigne cantor de boleros “Beto Libertad” a entonar unas canciones protesta de Benjo Cruz hasta que pierda la voz, sin descanso ni para tomar un gárgaro de cóctel, toditito el santo día hasta los instantes mismos de la apertura de ánforas.

Para que no los acallen ni los ninguneen y quedarse fuera de la joda, los del T-SUR habían contratado a la fraternidad de Morenos de la Ferrari de Oruro para amenizar su campana , pero lamentablemente en ese día para su mala fortuna, los ferroviarios se declararon en huelga de brazos caídos lo cual evito la llegada de los danzantes, por lo que no tuvieron más remedio que improvisar a las volandas y lo único que pudieron conseguir a esas alturas fue una banda de Marrachís que estaban dando un concierto en una chicheria de la calle Chayanta.

Para no hacer quedar mal al T-SUR, el locuaz, que era el capo del PS1, entro encabezando a los mariachis, al que le habían vestido con un sombrero de sao y unas botas con espuelas de goma y como no sabia ni tocar puertas, como consuelo le habían dado un triangulo para que por lo menos disimule.

Acepte gustoso declaro después de la derrota de su frente en una rueda de prensa ya que había demostrado que no se necesitaba ser ni angel ni chinasupay para tocar el instrumento del triangulo.

Aunque con banda incompleta de todas formas estuvieron presentes y dieron un gran espectáculo que avivo la contienda.

El camarada Adán que era el mandamas máximo del FAU para no quedarse atrás había solicitado ayuda al “comité de diversión“ del partido y justo a tiempo le enviaron desde Moscú una media docena de bailarinas suplentes del ballet de Bolshoi.

Una vez que empezó la contienda, las muchachas ya aclimatizadas gracias a los efectos del sorojchi pil, casi semi-desnudas, ante el antojo general, empezaron a bailar de puntitas por los corredores con una gracia incorruptible invitando copetines de vodka y galletas con caviar para ganar las preferencias.

Para que el evento sea auténticamente revolucionario con mucha anticipación por orden del Maiscol unos jóvenes de la Jota habían sido enviados en calidad de “becarios” a Vladivostock para que aprendan a tocar la balalaika y danzar las chetviórkas en parejas para amenizar cualquier acto del PCB.

A pesar de todo esos esfuerzos perdieron las elecciones y dicen las conjeturas postmortem que los rojos le echaron toda la culpa a su jefe quien para no cargar con semejante bulto se hizo cambiar el nombre de Adán por el de Iván que sonaba aún más ruso.

Como de costumbre, otra ves, los del FURA se llevaron la flor porque se aparecieron fieles a sus consignas con una variedad de gente que reflejaba sus posturas democráticas y su arraigo popular.

Desde Pailaviri, bajaron más de media docena de mineros llevando en hombros al tío de la mina por delante, bien pertrechados con cachorros de dinamita para poner orden por si las cosas se pusieran color de hormiga.

Eran los militantes del MORS (movimiento Obrero Revolucionario Sindical) que era el brazo sindical del partido, bajo la tutela del compañero Osvaldo Delgado más conocido como el comandante Huacatrote, llegaron con prisa a sentar guardia de honor en la entrada principal.

Del mercado central vinieron tres carniceras y cuatro vendedoras de api morado, que a la sazón habían sido nietas de unas ex-barzolas del MNR. las mismas que en muchas contiendas anteriores habían demostrado poseer unos dones de persuasión incomparables las nombramos en el acto delegadas titulares en las mesas de votaciones.

El compañero Robustiano Caihuara representante legitimo del campo vino con sus primos y ahijados y dos jilacatas desde Quivincha a apoyar con bailes y huayños. Robuco como le llamábamos fue el primer y el único de su comunidad que había en más de una centuria logrado poder ingresar a la superior y posteriormente después de muchos vaivenes y discriminaciones se graduó de Ingeniero Agrónomo.

El MIR tenia una presencia tan grande y diversa en todo el país que hasta tenia células de militantes en las iglesias y centros de espiritualidad, tal fue que 3 laicos postulantes a curas vinieron en calidad de apoyo moral desde la Casa de Dios a dar una misa por anticipado y rogar a las almas de los libertadores para que el FURA gane la contienda.

Para darle más color y sabor, unos monjes packlas miembros de la célula del Hare Krisnas se vinieron con sus túnicas anaranjadas desde Cochabamba y con sus panderetas rondaban en círculos bailando las kirtanas y a manera de descanso daban clases gratis de yoga y para el relajamiento de los nervios invitaban a fumar unos pastos verdes que ellos llamaban yerba.

Nuestros amigos y compañeros (no todos, valga la aclaración) del “conjunto vacio“ llegaron con sus instrumentos típicos.

Mi amigo Waldo quien fue la voz y la primera guitarra del grupo y el legendario Pato Wayar que soplaba su quena de cañahueca de la que escapaban notas tan lindas como los lamentos del Manchaypuytu eran sin duda el alma del grupo sin dejar de mencionar a todos sus integrantes que sin duda eran unos tremendos músicos y bohemios más de yapa.

Desde muy temprano se instalaron en las graderias de mármol del paraninfo y nos amenizaron el día con canciones de Violeta Parra, con sambas de Cafrune y temas inéditos de Alfredo Dominguez y para dramatizar el guateque nos pusimos a cantar en coro con todos los militantes, simpatizantes y allegados la inmortal canción de Piero , “para el pueblo lo que es del pueblo….porque…..”

A eso de las 6 de la tarde la U parecía como la torre de Babel porque nadie entendía lo que estaba pasando, era una mescolanza total de gentes y ruidos. Ese día, no solamente se habían dado cita los estudiantes, los simpatizantes y los militantes de los frentes en pugna sino también gente ajena a la U se había enterado de la jarana y se largaron hasta la universidad a libar y bailar como si el acto electoral fuera una verbena popular o un presterio de la virgen del voto.

Para empeorar las cosas, en medio de esa confusión de proporciones bíblicas, mimos, contorsionistas, vendedores de pencos, fachos y policías disfrazados de civiles se habían infiltrado como coladeras y hasta una procesión de feligreses se metieron a empujones dejando a su Santo tirado en medio de la calle .

Seria debido al tremendo alboroto que los militantes y los simpatizantes de los partidos estaban creando que a los de la Jota se les cruzo los cables y empezaron a gritar a pulmón abierto sus consigas en ruso, los del pekineses no se quedaban atras y los insultaban de vuelta en mandarín y haciendo gestos con las manos invitandolos a agarrarse de las trenzas y los militantes del URUS que eran de pocas palabras, habían preparado unas matasuegras con los restos de su periódico “masas” y subian y bajaban las gradas sin cesar sonando a doquier a todo aquel que parecía o que tenia pinta de pequeñoburgués.

Tanta fue la confusión reinante que las canciones de protesta y las notas de violín sumados a los acordes de las balalaikas y los sonidos de las zampoñas y quenas del conjunto vacío se mezclaron creando un bullicio ensordecedor como si fuera un vivero de grillos y ante semejante contertulio a los mariachis les entro una desesperación fatal que empezaron a zapatear de rabia sobre sus sombreros mexicanos porque no podían concentrarse ni mucho menos afinar sus contrabajos y al final cada quien por su lado interpretaba lo que les daba la gana sin importarles un carajo las notas y los acordes del do-re-mi-fa-sol-la-si.

Tanto fue el griterío que hasta casi rompieron los tímpanos del pobre eco, que se escapo tapándose sus orejas a la iglesia Nuestra Señora de Jerusalén que queda a la vuelta de la esquina a encontrarse con un poco de quietud y silencio y así paso el día y llegó el momento de la verdad, el momento del escrutinio como decían.

Una vez cerradas las ánforas simultáneamente se realizaba el conteo el la facultad de ARTES que quedaba en la calle Bolívar y un par de horas después ya en la noche en el Politécnico allá frente al colegio Ilade sobre la calle Millares se procedía al escrutinio y conteo de votos.

Como en esas épocas no habían teléfonos celulares para comunicarse los frentes mandaban a sus delegados en calidad de chaskis para que correteen de mesa en mesa haciendo el acopio de votos para luego llevarlos hasta sus centros de conteo, obviamente los del FURA, se salieron otra ves con la suya porque perfeccionaron el arte de la comunicación telepática de tal manera que se sabia los resultados casi en boca de urna.

Al día siguiente como por arte de magia todo volvía a la normalidad y los verdaderos estudiantes iban a sus respectivas clases y los politiqueros profesionales empezaban a redactar la convocatoria a las próximas elecciones porque vivían en una campana que nunca moría.