Pomo regalo de fin de año y principios del nuevo visitamos la riviera maya en la península de Yucatán en en el golfo de Mexico y nos compramos un paquete de excursiones de aventura en el parque xplor.
Segun la historia comenzó hace 65 millones de años, cuando un asteroide de diez kilómetros de diámetro atravesó la atmósfera e impactó la Península de Yucatán, dando fin a una era y creando nuevas formas de vida. Desde entonces, gota tras gota se fueron esculpiendo las impresionantes formas de estalagmitas y estalactitas, que junto con los fósiles, forman parte de la decoración subterránea de Xplor.
El parque Xplor Cancún abre sus puertas al público en julio de 2009. Vecino al parque Xcaret, ubicado a solo 5 minutos del centro de Playa del Carmen y 45 minutos de Cancún, cuenta con una extensión de 59 hectáreas, ocho de las cuales se encuentran adaptadas bajo tierra.
Todos los exploradores podrán disfrutar de cuatro increíbles actividades: tirolesas, vehículos anfibios, balsas y nado en río subterráneo. Todas relacionadas con la aventura y la naturaleza; se desarrollan en un escenario natural y al aire libre.
Como nuestra excursión fue en el atardecer, los guiás sugirieron que la aventura debería de empezar con la actividad de las tirolesas porque el día estaba aun con un poco de sol y según ellos a esta hora desde la torre mas alta se podía divisar como una acuarela las playas de Cancun, los pedregones de isla mujeres y los arrecifes que bordean Cozumel antes que el infinito mar azul se confunda con el cielo casi anaranjado por la inevitable entrada del sol.
La tirolesa consiste de una polea suspendida por cables montados en un declive para que sean impulsados por gravedad y puedan deslizarse desde la parte superior hasta el fondo mediante un cable de acero inoxidable. Es el mismo principio y tecnología que el de los andariveles que transportan minerales desde las bocaminas hasta los ingenios a los cuales de niño me trepaba como garrapata para procurarme un viaje por los aires gratuito desde el ingenio atravesando por los relaves y desmontes esparcidos por lagunillas y riachuelos infestados de aguas de argento y mercurio y desechos tóxicos que cubren el panorama marciano del recorrido del dolor y la miseria desde el cerro menor hasta las playas acopagiradas de Velarde .
El parque xplor tiene 16 torres unidas por 8 tirolesas que varían desde la mas baja con una altura de 15 metros hasta la mas alta que mide 70 metros de altura y tiene una extensión de recorrido de 750 metros de punta a punta.
El tramo final de la ultima tirolesa termina en la coyuntura mágica donde se juntan las aguas del río con las aguas salinas del mar de la península de Yucatan a la cual por la velocidad imprimida y los efectos de gravedad se llega a destino como si uno fuera un meteorito estrellándose sin compasión sobre la faz del agua con tal impacto que chorros de agua se levantan como geysers llegando a salpicar de aguas tibias a los monos y papagayos que pululan las crestas de los arboles que rodean este parque enquistado en la selva de la riviera maya.
Los 6 primeros tramos pasaron sin novedad pese al terror siempre latente al pensar que esos alambres de acero pudieran romperse justo por el medio cuando la mentada tirolesa se asemeja a una curva convexa por encima de la selva, sin importar que previamente y por razones de seguridad te ponían unos fajas por entre las piernas y las sujetaban a unas rondanas por encima del cable y para no abollarse la cabeza te daban un casco de plástico y aun así da miedo en solo pensar en caer sin pena ni gloria como un rayo sin retorno y hacerse añicos en algún promontorio de arena o sobre alguna madriguera de víboras que zigzaguean el terreno decenas de metros mas abajo.
Llegamos a la torre numero 7 jadeando pues habíamos subido 70 metros por unas escalinatas tipo caracol vuelteando y vueltenado y tomando descansos en cada recoveco , tantas vueltas que dio una muyurina tremenda empeorada por el vértigo de la altura. Fue ahí cuando lo vi delante mio a un “wey” ( como dicen los mexicanos ) esperando su turno para lanzarse al vacío , note que andaba un poco pasadito de kilos al que los guias le estaban reforzando con cinturones y suspensores con chalecos y creo hasta un paracaídas le pusieron por si se rompiera el cable de acero, le redoblaron el grosor del cable y le pusieron tres rondanas y en la base de las torres vi que estaban echando cemento para reforzar las zapatas por si tuvieran una falla estructural al momento de la caída libre. También oí que le dijeron que no debería de llevar nada en las manos pues estas tienen la única e importante labor de agarrarse de los suspensores durante la travesía aérea.
Como todo buen paisano se persigno dijo adiós a sus seres queridos que le estaban dando aliento desde ambos extremos de las torres, cerro los ojos y se largo a lo de dios, segundos después se lo vio estirar la mano y tomarse unas fotos como si fuera una kardasian y perdió el balance y empezó a bambolearse de este a oeste y de norte a sur tal cual una pluma de algodón pese a la distancia que no fueron mas de unos 100 metros se lo podía ver como un espantapájaros estremecido por la adrenalina mientras gritaba con alaridos de espanto, clímax y terror y de pronto se quedo mudo y el volumen de su anatomía se desvaneció como un leve suspiro y se enrosco como una espiral y quedo en una posición de levitación casi vertical.
Un grave silencio invadió la península entera por unos segundos y el griterío empezó exacerbado por el eco repetitivo del cañadon, todos gritaban en vano porque el bullicio de salvamento fue acallado por el alboroto de los monos que cagándose de la risa aplaudían y correteaban como saltimbanquis por el cable de acero mofándose del mal afortunado pero salieron disparados como cohetes y no se supo el porque.
Desde el otro lado de la torres sus amigos y familiares halaban sin suerte el yerto cable. Pónganle grasas a esas rondanas gritaban sin mayor suerte. Ya en el río los bomberos empezaron a poner lonas y mas de una veintena de carabelas con colchones y neumáticos de camión esperaban la inevitable caída, justo ahí de por si, sin ninguna intervención mecánica la tirolesa empezó a funcionar porque a la hala magistral se habían unido todos los turistas americanos y solo asi se oyó el ruido estrepitoso de las rondanas, el ingeniero mecánico al frente de la torre de llegada disminuyo la velocidad con un palo de escoba para no soliviantarlo mas pues la muchedumbre alarmada conjeturaba que el desdichado estaría en estado de shock.
Con muchas penurias lo transportaron al otro extremo y vieron que se había desmayado y no tenia casi ni pulso y lo peor fue que al sacarle los cinturones y demás sogas lo encontraron ensopado en orines de mono y embadurnado con su propia caca porque el pobre se había cagado de miedo al momento de tomarse unas selfies.
Pese a la breve tragedia nosotros nos animamos y zaz nos lanzamos y llegamos a destino sin mas contratiempos pero aterrizamos empapados en agua porque como decía este ultimo tramo termina en la embocadura del río y el mar.
La segunda actividad paso sin mayores contratiempos, pues solo requería nadar en aguas subterráneas y al mismo tiempo admirar esos pasajes extraterrestres de la inmensa caverna.
Luego de un sumario descanso nos dirigimos a emprender la ultima actividad del día. Media hora de viaje en unos vehículos anfibios tipo quadra-tracks por unos terrenos escabrosos llenos de túneles, puentes colgantes, cavernas , desfiladeros y cañadas insólitas parecidas al camino de la muerte de los yungas.
Antes de empezar la travesía, escuchamos atentos a los guiás impartir un breve curso acerca de las condiciones y términos de la travesía. Nos dieron los consabidos cascos, nos montamos en el carrito y ni bien antes de partir vi un letrero ominoso que decía “Lo Choca lo Paga”.
Empece nuestro pequeño Rally Dakar en plena selva maya llevando a mi hijo como copiloto. No pasarían ni 5 minutos cuando estaba yo sumergido en negocio del volante y la caja de cambios y claro ochenteando como es natural empece a pasar a uno, a dos, a tres pilotos haciendoles tragar el polvo de su atrevimiento y siempre con el coche piloteado por Lisa y copiloteada por Sara por detras oliéndonos el ojete porque no se nos desprendían y de pronto escucho el reclamo airado de mi hijo que también el quería pilotear el anfibio , en una explanadita pare, enganche el freno de mano y nos cambiamos pese a la advertencia de los guiás.
Fue la primera experiencia de Fitipaldi para mi hijo y empezó bien con cuidado al principio como una tortuga amaestrada luego le cogió el sabor a la aventura y empezó a acelerar como si estuviera en una carrera de le mans o en un asfaltado de indianapolis y claro mis pelos se erizaron que hasta atravesar el casco por el miedo , pasamos por una cunetas y por unos baches tremendos , por entre túneles y senderos de arboles torcidos y musgos espolvoreados por el camino hasta que llegamos a un tramo mas acalaminado que le viejo camino a challapata y ya no pudo sostener el volante y nos desabarrancamos a la orilla del camino.
Pasado el susto nos cambiamos de asiento y comencé a forcejear con la chatarra de fierro testarudo mas terca que mula no quería salir del atolladero y vi por el espejo retrovisor que Lisa y Sara estaban cagándose de la risa y de ponto los otros coches empezaron a llegar como dominós uno por uno y yo seguía tratando se salir del barranco hasta que otro griterío empezó lleno si silbidos , todos los pilotos se habían parado en sus asientos y empezaron a gritar somo si fuera una campana electoral !si se puede, si se puede…!
No me di cuenta que todo el tramo estaba siendo filmado por razones de seguridad, Finalmente le pusimos una soga al trasero del vehículo y entre todos los pilotos hicimos una fila india interminable y empezamos a jalar y lo sacamos del fango con suerte porque el anfibio no sufrió mucho daño solo una avería reparable.
Ni bien llegamos me hicieron parquear a un costado y como es mi deber asumí personalmente la responsabilidad , me dijeron le dejamos pasar si admite que durante su estancia en el parque UD no vuelva a conducir. Así sumariamente y por primera ves en mi vida me prohibieron manejar.
Ya cansados por las exigencias de las aventuras llegamos a nuestro hotel , nos bañamos y fuimos a cenar al rodizio del hotel. Tres caipirinas después dije que deseaba ir a caminar por la playa y relajarme un poco, los demás de mi tribu se fueron a dormir porque ya serian como la media noche.
Al pasar por una cabaña con techo de paja entre al bar y me pedí un mojito , el del estribo y silbando me fui a caminar por la playa descalzo y medio desnudo pese a la brisa fresca de la media noche y me quede a descansar en esos sillones confortables porque quería ver las estrellas fugaces y la salida del sol en la península de Yucatán pero me quede dormido.
Desperté por el alboroto que hicieron los guardias de seguridad del hotel quienes corrieron alarmados como tropa de asalto a espantar a las iguanas que me estaban mordiendo los tobillos y mis nalgas y a los papagayos y gaviotas que ya me habían picoteado la espalda hasta hacerla parecer una tabla de ajedrez chino.
Unas horas después como ya estuvo programado nos fuimos a las ruinas del Tulum de la civilización maya unos kilómetros mas abajo sobre la carretera a Belize.
Tulum, una de las últimas ciudades habitadas por los mayas, es otra de las grandes atracciones turísticas de Mexico. Los restos más antiguos de Tulum datan del siglo .VI, pero la mayoría de sus construcciones se levantaron entre los siglos XIII y XV. La llegada de los españoles, como en la mayoría de ciudades del período posclásico, fue probablemente la causa de su abandono. Tulum se encuentra a unos 60km al sur de Playa del Carmen.
No hay duda que es impresionante aun ver las ruinas de esta civilización, recorrimos mustios escuchando al guiá los ritos y costumbres de los mayas, especialmente las referidas a Las ceremonias rituales en honor de las deidades que a veces se hacían a través de sacrificios humanos. Figuras humanas en una extraña pose reclinada sosteniendo un recipiente en su regazo pueden encontrarse en Chichén Itzá y otros sitios yucatecos.
Supuestamente los personajes esculpidos en piedra conocidos como Chaac Mool recibían el corazón latiendo de la víctima sacrificada. Los cenotes, profundos pozos naturales donde fluía el agua, característicos de la península de Yucatán, eran también centros de sacrificio. Los más famosos cenotes usados para este fin se encuentran en Chichén Itzá. Junto con los hombres o mujeres sacrificados, se depositaban en el pozo ofrendas de jade, oro, cerámica y otros objetos para honrar a los dioses. Las creencias religiosas estaban íntimamente ligadas a los ritos funerarios, los cuales, en el caso de los gobernantes, eran muy elaborados.
Al terminar la excursión el guiá indago si alguien tenia preguntas o alguna sugerencia y justo ahí mi familia dijo: sugerimos que los espíritus de los mayas lo sacrifiquen a mi padre.
